Gabriela Borraccetti

Psicoastrologuía

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VENUS Y PLUTÓN: AMOR Y PODER

Venus ha llegado a encontrarse con Plutón y se enfrenta a los puntos pasionales, temibles y retorcidos que se agazapan en medio de toda relación. Como aquellas víboras que duermen enroscadas alrededor de un palo en los lúgubre pantanos de Hitchcock, recelosa y muerta de envidia y de celos, se desliza en el mundo inconsciente la propia serpiente que deambula mascando el dolor sentido en las tripas por aquella pasión que considera sin retorno o que solo ve posible en las relaciones que otros mantienen.



La Afrodita de Capricornio puede ser exigente y bastante dura hasta la muerte: una vara alta de su cuerpo, de sus defectos, de su belleza o de la belleza de otra. Desearía transformarse por completo y si es posible, renacer sin tanto complejo. Pero por estos días, las relaciones no son simples. Es que Plutón jamás deja que nos relacionemos a un nivel superfluo.


Lo bueno es poder ir al fondo de la cuestión en materia de YO-TÚ. Si uno no quiere algo o si lo quiere, lo dirá con detalles y de un modo que resulte demostrable: el elemento Tierra, jamás se basa en lo abstracto.


Regule su masoquismo y su atracción por personas que pueden humillar. Drene venenos, prepare pociones y elimine de su entorno gente que amorosamente, se abusa de su sentido del deber. La culpa no es amor, el trabajo, no es amor. La exigencia pura, no es amor. El abuso, -de poder, de posición, de trato vertical-, no es amor jamás.


Es un tiempo ideal para cortar de raíz amores tóxicos. También es una invitación a no volver hacia el pasado de cualquier relación ni admitir ex parejas en casa, alrededor ni hacia adelante, salvo que se trate de superar una gran transformación en el sillón del terapeuta. Quien ya pasó por nuestra vida, pasó y hay que hacer el duelo necesario.


También es muy propicio para utilizar la belleza como un arma de poder, pero en ese lugar el peligro reside en depositar en el cuerpo o en algo material, -dinero, por ej.-, la satisfacción que debe provenir de lo bello y lo igual. A medida que envejecemos, no solo nuestros tejidos sufren ese efecto, sino que nuestros huesos un día, pertenecerán también a la profundidad de la tierra. Feo, no?. Pero necesario de pensar. Vivir el amor desde un lugar de paridad, es todo un desafío para una Venus que tiene tendencia a vivir vínculos verticales, es decir, de arriba hacia abajo o viceversa.


Evalúe si está buscando un padre o una pareja, si está buscando amor o poder. Ambos juntos, no son lo más feliz que nos puede dar Afrodita, pero sí lo que nos va a devolver Plutón en su siempre eficaz intervención de "cuando el diablo mete la cola". Menos ambición, más amor.

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