Gabriela Borraccetti

El Universo en tí

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Psicoastrologuía: como detectar a Plutón actuando en nuestra Carta Natal

Plutón no se sabe muy bien si es nacido del principio yang, pero tiene muchas de las formas de trabajar del yin, esa que subterráneamente, te envenena pero sin puñal y sin hacerlo de frente como Marte. Por eso, entre otras cosas, rige las placas tectónicas, esas que por arriba, en lugar de verse como una fisura o grieta, se observan como una montaña maciza, indestructible, compacta y gigantesca.

Plutón es semilla que da flor solo a los que se atreven a ver la luz de su propia interioridad.
Renacer es volver a semilla para dar un fruto genuino de quienes somos. Conseguir esto significa descender a las profundidades para hallar aquello que nos revive como seres en evolución. Plutón es semilla que da flor solo a los que se atreven a ver la luz de su propia interioridad.

Plutón es esa rajadura que se abre bajo tus pies cuando las placas terrestres sobre la que se apoya tu "Status Quo", se mueven y derrumban todo lo existente a su alrededor. En nuestro interior, lo sentimos como un terremoto, pues es como ver un abismo que se mueve hacia nosotros invitándonos a cambiar aquello que tememos modificar. Plutón es algo así, como esa ola gigante que se abalanza sobre la tierra cuando la apertura se ha hecho en el fondo del mar y aunque no la veamos, nos amenaza con borrar algo que nos funcionaba como apego, de la faz de la Tierra.


El dios del Hades es como ese agujero negro que dentro de la consciencia, esconde todo lo que no podemos ver de nosotros, sobre todo, de nuestros miedos ancestrales, heredados e inconscientes que al salir, rompen con las máscaras del ego.  Plutón es, en el cementerio o en cualquier lugar, los muertos, cuya existencia se deduce por la contundente lápida o por el pasto verde que creció y la ocultó. Plutón es el petróleo, que se formó de putrefacción acumulada y sale como un chorro potente y negro a la superficie cuando se lo encuentra a mucha profundidad. Cada vez que se pone en movimiento y cumple las promesas que tenemos escritas por él en nuestra Carta Natal, no queda otra que "ante la inminente violación, -así solemos sentirlo-, hay que relajarse y gozar" o por lo menos, no resistirse porque será más lento y más doloroso.

Plutón es la riqueza que divide a la familia con odios, venganzas, envidias, cuando muere el tío rico o cuando un pariente quiere matar al poseedor para arrancarle la fortuna.  Este planeta siempre que asoma, lleva la cara impiadosa que hemos soterrado, suele traer negrura por todo lo que se nos ha negado o lo que hemos reprimido por no entrar en conflicto con el exterior. Si todos nos miramos al espejo como seres angelicales, lo que este señor del mundo de abajo pretende, es que reconozcamos no solo nuestra debilidad, sino la voracidad y la fuerza de aquello que necesitamos descubrir a cambio de sacrificar nuestro pulido ego en un altar. Ya nada será "lo que yo quiero o deseo", sino lo que de verdad no puedo dejar como está si es que quiero EVOLUCIONAR: Plutón refleja la evolución de alma y cuantos más aspectos tenga en nuestra Carta Natal, más importante será en nuestra vida.

En su gira por nuestro mundo interior o exterior, no tiene medias tintas ni jamás se queda en los grises: te parte en dos orillas irreconciliables para que algo contenido en el fondo del alma, surja como el diamante que tenía escondido la Hidra. Es un sinceramiento forzoso de la mierda que hemos tragado y que al final de cuentas, se revela metafórica o realmente en el cuerpo cuando asoma como tumor, es decir, como algo que hay que extirpar definitivamente para no seguir enfermos. No obstante, es también la posibilidad de sanar, de reconstruir, de rehacer el suelo que ha quedado destrozado, de ser más sinceros, de transformarnos y de crecer sin máscaras. Es lo que permite que el alma evolucione y descubra su esencia. Es la capacidad de reverenciar la fuerza que tiene lo que no vemos, única y capaz de modificar a fondo una situación que ha permanecido enterrada envenenándolo todo y envenenándonos a nosotros; es la ferocidad que desmantela lo que falsamente hemos blanqueado con maquillaje social, represión brutal y lapidación, enterrando lo que no queríamos ver, oír, saber, asumir o reconocer. Un tránsito de Plutón te pondrá en contacto con lo que te hace más íntegro, o mejor dicho, con lo que es tu verdadero núcleo del Self. El Sol puede dar muchos indicadores de aquello que debemos despejar para irradiar una luz verdadera y propia.


Según que planeta toque este cuerpo celeste, se nos abrirán crisis que necesitaremos afrontar de un modo "extremo". Todo nos parecerá en blanco y negro y el gris, desaparecerá de la paleta de colores y opciones que tengamos por delante. No hay nada que Plutón haga que no sea potente y si ha de quitarnos algo, será lo que evitará el estancamiento en la vida. Por lo general, cerca de la mitad de la vida, aparece con sus serpientes para desafiarnos y hacernos renacer, no sin antes matarnos en alguna forma para obligarnos a dejar atrás la vieja piel que regenerará en nueva.


No todos hemos venido a este mundo a pagar lecciones plutonianas fuertes y difíciles. Existen personas que ven pasar sus tránsitos sin mayores exigencias y esto es debido a que el alma ha sabido bien de sus límites acerca de lo que puede "pagar" o no. Son almas bastante fuertes las que eligen las lecciones más difíciles y salen exitosas del examen. Lo loable es salir bañado en las prístinas aguas de la claridad emocional, sin dejar que la negrura se nos enquiste en forma de odio, venganza, furia y resentimiento. Todos los sentimientos que tendremos mientras este dios nos insemina con sus semillas para atravesar el río del Leteo pero a la inversa: recuerda lo mucho que esto te ha dolido y remuévelo!.

Plutón siempre convoca a los muertos a revivir y quien tenga más en su placard, más almas dolientes y llenas de odio despertará del/pasado para traer a su presencia. El odio más inexplicable es el de Plutón, porque de tan viejo, se vuelve desconocido y reclama reconocimiento;  porque viene de los lugares más conocidos en los que suponíamos, había solo un agujero, una tumba, algo que enterramos y tapamos para no confrontar con el deseo de otros que nos querían amputados de alguna cualidad esencial. Plutón entonces se venga por esa profanación y un día sale. Y cuando sale, no hay retroceso.

Plutón es lo que alguien dice y el resto siente como amenaza a su propio poder, retirando al Tártaro al incauto que pronunció esas palabras. No obstante, el incauto regresa por otro lugar. Siempre regresa como un síntoma con el mensaje colgando de sus labios presentándose ante quien lo desoyó por temor profundo; y quienes albergan profundos temores, son quienes temen perder su propio poder. Plutón asoma cuando la defensa ocupó el lugar de la aceptación de un cambio que da miedo . Regresa a la superficie con su mortaja pestilente y sus dientes llenos de venganza a reclamar su puesto en el altar de nuestra vida.

Y podremos hacer todo el esfuerzo del mundo para volver a enterrarlo detrás de nuestro intelecto, de nuestras razones, de mil mantras y afirmaciones positvas, que él se quedará allí y se nutrirá aún más cuanto más lo neguemos. Comienza a mirar la montaña quieta, al pasto que pudo cubrir muerte, a la piel que puede estar tapando un tumor, a la sonrisa máscara que oculta el veneno del ultraje. Comienza a sentir que el volcán late. Y cuando su corazón de lava despierta, no se detiene.


Un tránsito de Plutón se nos hace evidente por:


-El miedo a perder algo que creemos esencial

-La amenaza de quedar vacíos de sentido

-Los cambios que amenazan nuestra existencia

-Lo que jamás pensamos que podíamos modificar sin perder en ello algo importante.

-Las negativas de los anhelos que suponemos como esenciales para vivir

(no quiero dejar de mencionar cuanto nos equivocamos al decir que muchas veces calificamos de imprescindible cosas que no lo son).

-Guerras, batallas, crisis, situaciones que nos ponen frente a decisiones extremas.

-Aglunas veces, Plutón nos quita un ascenso. Y esto lo digo antes de que Uds., lectores, imaginen una catástrofe absoluta. Lo que deberían saber es que existen personas que vivieron para ser gerente de multinacional y la lección estará hecha a su medida. Si algo tiene Plutón, es una "rara" justicia para con el que ha elegido tener una lección de renacimiento en esta vida. Y si no crees en la reencarnación, cree en que seguro, nacerás por segunda vez y si eres valiente, este segundo nacimiento será tu verdadero aniversario.

-Momento crucial en donde se nos obliga a tomar una decisión difícil y muchas veces dolorosa. El objetivo es despojarnos de lo que no nos ayudar a seguir viviendo con más autenticidad.

-Plutón remueve de nuestra vida lo que ha quedado caduco, aunque nosotros no lo veamos así. Necesitamos aprender a ver la vida desde un lugar mucho más elevado. No obstante, para elevarnos, tenemos que pasar por "el lugar de abajo" para reconocer las alturas.

-Los tránsitos de Plutón nos enseñan el respeto por nuestras "serpientes". No para que las dejemos allí, sino para saber del perdón y pasar al siguiente escalón de la evolución espiritual.

-A mitad de la vida, justamente cuando desarrollamos nuestro Sol, sinónimo de centro, poder, unicidad, identidad real, poder verdadero-, aparece Plutón haciendo cuadratura al Plutón Natal. La Casa y los aspectos de Plutón en nuestra propia Carta, nos dirán algo de aquello que necesita ser profundamente cuestionado y renovado. Adelante! No es fácil, pero si rindes bien este examen, tu vida no te defraudará!


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