Gabriela Borraccetti

El Universo en tí

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El ingreso de Júpiter a Piscis

Actualizado: 12 ene

Ya hemos podido ver algunos de los efectos de Júpiter en Piscis hasta que por retrogradación ingresó a Acuario para finalmente volver a aguas profundas el día 29 de diciembre para finalizar el año.


Mientras siga su curso en Acuario, se comportará enviando rayos de justicia que descalabren un poco cualquier situación convirtiéndolas para bien a un nivel colectivo. Las organizaciones pueden cambiar su manera de abrirse a los demás y pueden ser conductos de mejoras para la sociedad en general. No obstante, nos enfocaremos en la acción del Benéfico Mayor una vez que se instale en Piscis para derramar sin ningún interés en la "retribución", una cantidad de favores que van desde la ayuda desinteresada hasta la bondad y generosidad que suele tener aquel que se ha despegado del mundo de la materia. Ahora las cosas no se medirán por cálculos fríos, sino a partir de las necesidades de los que más precisarían un golpe de suerte.




Sin olvidar que ambos, Júpiter y Piscis, están regidos por Zeus, no podemos dejar de lado tanto su faceta de gurú, su gusto por la sanación y sobre todo por la adherencia a métodos que no son científicamente comprobables pero pueden provocar cambios como los que produce la música, el arte, las imágenes mudas como fotos, cuadros y todo elemento que conmueva el alma. Excelente para terapias alternativas incluso con animales, ya que es un tiempo óptimo para cerrar heridas emocionales, para comenzar terapia, para tener la ayuda de personas con gran capacidad de empatía y sobre todo, para abrir nuestra consciencia a planos que están más allá de lo visible y lo medible.


Por otra parte, podríamos si lo buscamos, alcanzar un estado de "nirvana" o sentimiento paradisíaco bastante profundo, por el lado negativo, experimentando a través de drogas o alcohol, medicamentos, anestesias, etc., y por el lado más natural y menos artificioso, apelando a la meditación o el hallazgo de alguna filosofía trascendental que nos eleve del suelo y nos haga flotar hasta ver lo material con un desapego absoluto.


Se abre una puerta de desinterés y generosa colaboración entre Signo y planeta, buscando disolver pasado que no se ha resuelto y resignificar todo lo que nos suceda para mirar con más optimismo todo lo que nos ha acontecido. Aún en malas épocas, podremos ver las bendiciones disfrazadas que nos legaron fuerza y fe para seguir.


Con Zeus en el Signo de los peces, se puede acceder a un conocimiento al que solo se accede a través del lado derecho del hemisferio cerebral: sin pensar, por intuición y con el corazón abierto a las mareas que aunque caóticas, pueden mostrar realidades alternativas que no han sido tomadas en cuenta. Es un muy buen tiempo para pequeños milagros o para golpes de suerte que provienen de fuentes que podemos pasar por alto por no ser manifiestas sino más bien misteriosas.


Buen momento para poder ver lo invisible. Léalo como guste!. Puede encontrar tesoros bajo el mar o monstruos si no hay capacidad para disolver lo que aún causa el aumento de odios profundos.


Revise mirando hacia atrás lo que hemos leído de modo erróneo al crear nuestros conceptos y nuestras ideas directrices. Mercurio retrógrado ya colabora en estos días, con la revisión de conceptos o adjudicación de sentido a cosas que no lo tienen. Al finalizar noviembre, ya estaremos en posesión de una nueva agenda. También puede significar el retorno de gente que hace mucho que no vemos, para ensayar algún tipo de solución a las "causas" que se arrastraron hasta aquí sin solución. Final de un ciclo que necesitamos depurar para poder renovar nuestras creencias, limpiar prejuicios, buscar verdades y reconocer que una creencia equivocada puede arruinar nuestra visión de futuro. La vida puede ser generosa si buscas esa generosidad primero dentro de tí.

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